Sign in or Join FriendFeed
FriendFeed is the easiest way to share online. Learn more »
Alejandro

Alejandro

Escritor y pediodista. Habitante de México. Observador y analista de los escenarios de la era digital.
Odiosas e inoportunas respuestas que se hacen presentes cuando ya no las necesitaba. Son como piedras filosas sobre la cabecera de la cama.
La poesía ha sido prostituida. Intentan robarle su pureza, acabar con su gloria. En su nombre, los anuncios comerciales sólo la trivializan.
Si juego como quiere, nadie me salva de su trampa. Me porto como un malcriado porque en el fondo, no quiero dejar de ser un espíritu libre.
Cuando poses tus labios sobre otros, no importa si es por un instante. Hazlo con el deseo de rozar su alma. De ese modo lo harás memorable.
La infame realidad se baja las bragas y abre sus piernas, masturbándose frente a mis ojos desorbitados. Intenta que me anime a hacerla mía.
De todos los sustantivos habidos y por haber, había uno que le llamaba poderosamente la atención. Una mística e inolvidable palabra... Mujer
Había bastado un guiño para convencerlo. No despreciaría su invitación. Sus ojos eran la antesala del tórrido romance que los haría eternos.
He sido conquistado sin darme cuenta. Lo hiciste sin proponértelo y ahora me tienes a tus pies. Me has esclavizado; ya es tuya mi voluntad.
Destacaba por su inteligencia, su talento inusual y su madurez. Fue el hijo preferido y el mejor alumno. En el matrimonio, mandaba su mujer.
Juegas con tu cabello y lo desenredas. Mis dedos acarician los alrededores de tu lindo cuello, justo en esas zonas que ser besadas, esperan.
Fue el único crimen que cometió en su vida, pero desgració el resto de su existencia. Todavía no se explica cómo dejó que su amada se fuera.
Por más que dijera que podía vivir sin ella, su lenguaje corporal lo delataba. No cesaba en negarlo, pero su mirada apagada lo contradecía.
Tan acomedida como siempre, no dudó en rescatarlo con su calidez. Desde entonces, él ya no volvió a sufrir los embates del crudo invierno.
Asombrado por las escenas, salió de aquella sala de cine sin poder articular palabras. Acababa de presenciar la película de su propia vida.
La quiero, eso es un hecho. Lo hago con ahínco, como pocas veces lo he sentido. De una forma verdadera y que sobrevive al paso del tiempo.
El gozo de saberla mía se queda flotando en el aire. Mientras lo respiro, le voy escribiendo estas palabras porque es ella quien las inspira
Ahora no me queda ninguna duda. Cuando ha bañado nuestros rostros, el amor es darle cabida a esa paz inmensa que siempre nutre al espíritu.
Tras comprobar que podemos amarnos de múltiples maneras, ha sido un placer compartir los instantes eternos que me han hecho sentir más vivo.
Al dejarnos invadir por él, han quedado esparcidos los restos del creciente cariño que profesamos, hasta extenderse por toda nuestra piel.
Este cúmulo de emociones anhelan la cercanía que nos merecemos. Desconozco lo que pase mañana, pero cuando la pienso, se manifiesta conmigo.
No sé en qué momento llegue a saberlo, pero me he alimentado de su esencia. Trayéndola hasta donde estoy, le ha dado más vida a mis sueños.
Le voy guardando los besos que le pertenecen, en estos labios que no la han rozado, pero que en un futuro próximo, anhelan poder hacerlo.
El gozo de saberla mía se queda flotando en el aire y mientras lo respiro, le voy escribiendo estas palabras porque es, quien las inspira.
Emprendimos un juego de piernas debajo de la mesa. Al terminar la comida, nuestras miradas cómplices nos orillaron a terminarlo en la cama.
Escribo para no colmarme de inmundicias. Dejo este mapa de letras para encontrarme cuando las lea y así, desintoxicarme de ideas nocivas.
Cada vez que nuestros ideales mueren, esa filosa daga que los asesina sin piedad, queda ensangrentada con la victoria de los remordimientos.
Vierto las gotas de mi cordura cuando la demencia se va de paseo. Es un proceso laborioso. No siempre se aquietan las aguas del pensamiento.
Sumida en la incomprensión, estuvo a punto de ahogarse en un mar de lágrimas. Tenía el alma abatida en la sepultura temporal de los adioses.
Deja que tu destino se agolpe en la esquina de mi universo. Sumérgete en este vértice nebuloso. Cuando te marches, habrás deseado quedarte.
Un temblor trepidante va recorriendo sus cuerpos. A pesar de abrigarse, tomar algo caliente y usar calefacción, padecen más los friolentos.
Other ways to read this feed:Feed readerFacebook