Caminó envuelta en las llamas que dejó el avión tras desplomarse. Entre una nube de humo y escombros, Patricia suplicaba por ayuda. Nadie la veía o todos la ignoraban. Ahí, entre la confusión del estruendo, dos extrañas se le acercaron para asaltarla. Se llevaron su bolsa y la abandonaron con el fuego aferrado a su cuerpo. Desprotegida, visible sólo a las cámaras anónimas de los celulares, avanzó unos 15 pasos más tratando de salvar su vida.
- gabo