La paz en Siria parece una quimera. Fracasó la iniciativa del enviado especial de Naciones Unidas y la Liga Árabe, Kofi Annan, para frenar la violencia e impulsar un proceso de diálogo político. Los grupos opositores armados, alimentados con hombres, dinero y armas procedentes de países de la región y el apoyo político y diplomático de las potencias occidentales, continuaron sus ataques y acciones terroristas. Ante esta situación, era demasiado pedirle a Damasco que retirara sus tropas y sacrificara la seguridad y estabilidad nacional.
- Juventud Rebelde