X se mueve incómodo. Detrás de él un muchacho aindiado, vestido con camiseta, dice: «¡Qué complicación la mía, caballero!». En el comienzo de la cola, ante la ventanilla de Etecsa, la mujer comienza a mover el pie con un tic nervioso. «Deje, deje eso…, déme una tarjeta nueva —le dice a la persona que la atiende—. Si no entra el número, no importa… Déme una tarjeta nueva».
- Juventud Rebelde