Una tercera reivindicación es la que se relaciona con la necesidad de legalizar unas prácticas laborales en las propias oficinas de arquitectura que, como consecuencia de la presión en la forma de contratación, tanto pública como privada, así como la ausencia de un control administrativo efectivo sobre la legalidad laboral, han ido incrementando paulatinamente su traslado a la economía sumergida y, finalmente, la ejecución del trabajo profesional en condiciones de ínfima remuneración, cuando no de semi esclavitud
- Sergio Mz